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OBINÍ BATÁ

Obiní Batá, significa en términos linguísticos de procedencia estrictamente cultural Yoruba, mujeres que tocan los tambores Batá.

En Cuba estos menbranófonos forman un conjunto integrado por tres instrumentos de diferentes tamaños. Al mayor se le llama Iyá, que significa madre y es el que lleva a cabo el ritmo oratorio de los toques, mientras que el Itótele que es el intermedio y el Okónkolo o pequeño, efectúan los sonidos mas estables y reiterativos.

Los tambores Batá son originarios del Africa Subsahariana, del territorio que ocupa el actual país de Nigeria donde los utilizaban tribus para transmitirse mensajes entre ellas y eran también empleados en la liturgia para tocarle y cantarle a la deidad Changó, por ser el Dios que representa la música.

Los tambores Batá cubanos, se construyen orioginalmente en la ciudad de Regla, en la primera mitad del siglo XIX, por dos africanos de ascendencia Yoruba llamado en idioma español Ño Filomeno García y Ño Juan el Cojo quienes en su continente natal estaban consagrados religiosamente a estos instrumentos y al bautizarlos liturgicamente los denominaron Añabí.

Estos juegos de tambores sagrados deben construirse con madera enteriza de forma clepsídrica semejante a un reloj de arena, con medidas rigurosamente exactas, y se percuten sobre dos parches de cabras macho que son tensados con cuerdas de cuero. En su interior vive una deidad u orisha llamada Añá, al cual se le atiende religiosamente. Estos tambores solamente pueden ser manejados por sus propietarios u Olú Batá o Omó Añá, nombres que les dan a los consagrados para tocar estos instrumentos.

Al tambor principal, al Iyá o madre, se le adicionan en sus dos extremos una serie de campanillas llamadas Chaguaró, que las hace sonar el tocador o percusionista jefe del grupo, nombrado el Kpuátaki.

Todas estas ejecuciones pueden ser llevadas a cabo exclusivamente por hombres rigurosamente seleccionados, los que en Cuba realizan toques específicos para todas las deidades o satos del panteón.

A la construcción del primer set de estos tambores, le sucedieron otros, realizados siempre para ser uitlizados con carácter sacro.

En Cuba con el paso del tiempo y persuadidos los músicos populares por la gran riqueza de sonidos que emiten y se les pueden extraer a estos instrumentos, llegaron a fabricarse tambores profanos o judíos, construidos con duelas de madera y tensados mediante llaves de acero similares a las que se emplean en las tumbadoras o congas.

Estos instrumentos fueron rápidamente tocados en las orquestas y agrupaciones que interpretan música folklórica, pero continuaron los hombres desempeñándose como sus instrumentistas, hasta que un pequeño grupo de mujeres integrantes del Conjunto Folklórico Nacional apredieron a percutirlos y crearon en el año 1993 el grupo Obiní Batá, convirtiéndose en las primeras mujeres que en Cuba y probablemente en el mundo, tocaron profesionalmente estos instrumentos percusivos.

Obiní Batá fue integrado originalmente por Deborah C. Méndez Frontela, Mirta Ocanto González y Eva Despaigne Trujillo que tocaban, cantaban y danzaban la música. En la actualidad esta singular y espectácular agrupación es dirigida por la fundadora Eva Despaigne a quien acompañan otras cinco muchachas que además de bailar y cantar, tocan estos tambores Batá, también cajones de rumba, tumbadoras o congas, chequeré, maracas, claves, campanas, bongoes, guayo, etc. que con un repertorio de música popular cubana, muy rica y diversa, las hace mantenerse dentro de la vanguardia musical cubana.

Por todas estas razones e historia, les recominedo que aprovechen este espectáculo musical que les ofrecen estas mujeres, únicas en el mundo, integradas artísticamente en el Conjunto Obiní Batá.

<>Profesor Enrique G. Zayas Bringa
La Habana, junio de 2005.



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